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26 de septiembre de 2026Moré Imanuel Ben Efraim
ToráFilosofía JudíaMoadim

Ushpizin, Día 1 — Abraham: Jesed y la Luz del Amor (Ahavá)

Esta noche comienza Sukot, y con ella una de las costumbres más queridas de la tradición: recibir a los ushpizin, los siete huéspedes celestiales que, según el Zohar, descienden a la suka un día cada uno durante los siete días de la fiesta.

Abre la puerta Abraham, el primer invitado de la primera noche. Y no es casual: Abraham encarna la primera de las siete sefirot, la que sostiene a todas las demás. Esta serie de siete estudios —uno por día, uno por huésped— recorrerá cada cualidad, cada sefira y cada luz interna. Empezamos por el comienzo: por el amor.

Siete huéspedes, siete luces: la suka de Sukot y las sefirot

Los tres niveles del día

Para cada ushpiz estudiaremos lo mismo, con tres palabras sencillas:

  • La midá (מידה): la cualidad práctica que la persona ejercía.
  • La sefira (סְפִירָה): el atributo divino que esa cualidad enciende.
  • La luz interna (אוֹר פְּנִימִי, or penimí): el corazón de la sefira, el sentimiento desde el cual se actúa.

En Abraham, los tres se nombran casi igual, y eso ya es una lección:

NivelTérminoSignificado
Midáחֶסֶד — JesedBondad practicada sin medida
Sefiráחֶסֶד — JesedEl atributo divino de la bondad inagotable
Luz internaאַהֲבָה — AhaváAmor: dar porque el otro existe

El texto de la Torá

La tradición asocia a Abraham con el versículo de los Profetas que cierra el libro de Miqueas:

תִּתֵּ֤ן אֱמֶת֙ לְיַ֣עֲקֹ֔ב חֶ֥סֶד לְאַבְרָהָ֖ם Titén emet leYaakov, jésed leAvraham. "Le darás la verdad a Yaakov, la bondad prometida a Abraham." — Miqueas 7:20

Fíjense en el orden de la frase: la Torá promete a Abraham jésed — bondad. No poder, no riqueza, no tierra: bondad. Esa es la herencia que le fue garantizada a él y, a través de él, a quienes lo reciben como huésped cada Sukot.

La bondad que corría

Los sabios del Midrash no dejaron que la bondad de Abraham quedara como un adjetivo. La dibujaron en movimiento. Abraham estaba recuperándose de la circuncisión, con fiebre, cuando vio a tres viajeros en el camino. El relato dice que corrió desde la puerta de su tienda a recibirlos, y le pidió a Dios mismo que esperara un momento, porque los huéspedes de carne y hueso tenían prioridad (Bava Metzia 86b–87a; Bereshit Rabbá 48:7).

Correr. Ese es el detalle que convierte una buena acción en jesed. La bondad que calcula, que mide el esfuerzo, que espera a que le pidan, todavía no es jesed: es cortesía. El jesed de Abraham tiene prisa por el otro.

Y aquí aparece la distinción que hace de este estudio algo más que una biografía: la luz interna de Jesed es el ahavá (אַהֲבָה), el amor. La Torá no pide bondad como cumplimiento de deuda; pide bondad como expresión de amor. Se puede dar comida a un extraño por lástima, por imagen, por costumbre. Eso alimenta, pero no enciende la sefira. La tradición jasídica lo resume así: el acto correcto hecho desde el corazón equivocado no llena la mitzvá; el acto simple hecho desde el ahavá ilumina el mundo.

Un matiz que enriquece la enseñanza

Hay una advertencia honesta que conviene hacer desde el primer día, porque es la columna vertebral de toda la serie: Jesed puro, sin las demás cualidades, se agota. Abraham es el día 1, no el día 7. La bondad sin medida que no sabe decir "basta" termina quemando a quien la ejerce; por eso mañana entra Itzjak con la fuerza de la medida.

La suka nos enseña la semana entera, no un solo día. Empezamos por el amor porque todo empieza por el amor. Pero el carácter completo —el que la fiesta viene a construir— necesita los siete días.

Práctica para la mesa de la suka

Esta noche, al entrar Abraham, tres cosas sencillas:

  1. Recibirlo en voz alta: antes de la comida, invocar la frase del Zohar — Azamín lise'udati ushpizin ila'in, "invito a mi comida a los invitados supernales" — y agregar: Abraham avinú, entra, siéntate a la cabecera de nuestra mesa.

  2. El proyecto de jesed: cada quien escribe (o dice) una respuesta concreta a una sola pregunta: ¿qué proyecto de bondad llevaré a cabo este año? No una idea vaga: una acción, con una persona y un plazo. Una cena para alguien solo, una ayuda puntual, una visita que se viene posponiendo.

  3. Un acto de ahavá secreto: durante el día, hacer una bondad que nadie descubra. Abraham tenía una tienda abierta por los cuatro costados; el amor auténtico no necesita testigos.

Pregunta para la noche

¿Cuál fue el momento en que alguien me trató con bondad y sentí que no era por deber, sino por amor? ¿Puedo replicarlo esta semana con alguien que no espera nada de mí?

La suka está iluminada, el primer huésped ha entrado, y la primera luz de la semana —la del amor— ya está sobre la mesa. Mañana, el segundo día: Itzjak, la fuerza de la oración y la luz de la reverencia.

Jag sameaj.


Moré Imanuel Ben Efraim Centro de Estudios Hebraicos Bene Israel Día 1 de Sukot — 15 de Tishrej