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19 de septiembre de 2026Moré Imanuel Ben Efraim
HalajáToráFilosofía Judía

Yom Kipur: Afligir el Apetito para Afinar el Alma — El Ayuno del Día Diez

Mañana, cuando el sol se oculte y comience el 10 de Tishrei, el pueblo de Israel entero hará algo que ninguna otra nación hace: se sentará a la mesa de la fiesta y luego no volverá a ella por veinticinco horas. Ni pan, ni agua, ni trabajo, ni negocios. Y sin embargo — y esto es lo que el mundo no entiende — el Talmud dice que no hay días más felices en el año judío que este.

Hay una explicación para esa paradoja, y empieza en tres palabras hebreas que la Torá repite cinco veces en un solo capítulo.

La orden: "afligir vuestras almas"

La Torá no dice "ayunad". Dice algo más profundo, que hay que excavar. En Vaikrá 23 leemos:

וְעִנִּיתֶם אֶת־נַפְשֹׁתֵיכֶם Veinitem et-nafshotéjem. "Y afligiréis vuestras almas." — Vaikrá 23:27

Y la misma frase aparece con la solemnidad de la advertencia:

כִּי כָל־הַנֶּפֶשׁ אֲשֶׁר לֹא־תְעֻנֶּה בְעֶצֶם הַיּוֹם הַזֶּה וְנִכְרְתָה מֵעַמֶּיהָ Ki jol-hanéfesh asher lo teune veetzem hayom hazé venijreta meameha. "Porque toda persona que no se afligere en este mismo día será cortada de su pueblo." — Vaikrá 23:29

Y la definición del propio día lo cierra:

שַׁבַּת שַׁבָּתוֹן הוּא לָכֶם וְעִנִּיתֶם אֶת־נַפְשֹׁתֵיכֶם "Shabat shabatón es para vosotros, y afligiréis vuestras almas." — Vaikrá 23:32

La legislación completa se repite en Vaikrá 16:29-31 y en Bemidbar 29:7. Cinco veces la misma expresión: einúi nefesh. La Torá insiste porque sabe que el alma humana preguntará: ¿cómo se aflige un alma?

La evidencia: "afligir la nefesh" es ayunar

El Tanaj mismo responde, y lo hace en cadena. Cuando el texto quiere describir un ayuno real, usa exactamente nuestra frase:

עִנֵּיתִי בַצּוֹם נַפְשִׁי Inéiti batzom nafshí. "Afligí con ayuno mi alma." — Tehilim 35:13

וָאֶבְכֶה בַצּוֹם נַפְשִׁי Vaevjeje batzom nafshí. "Y lloré afligiendo con ayuno mi alma." — Tehilim 69:11

עִנִּינוּ נַפְשֵׁנוּ... לָמָּה צַמְנוּ Ininu nafshénú... lamá tzamnu. "Afligimos nuestras almas... ¿por qué ayunamos?" — Yeshaiahu 58:3

Fíjense en Yeshaiahu: el profeta usa einúi nefesh y tzom como sinónimos intercambiables en el mismo versículo. El papiro y el pulpito ya no tienen escapatoria: afligir la nefesh es ayunar. No es un símbolo sugerido por hombres posteriores: es el uso que el propio hebreo bíblico hace de la expresión.

La raíz que casi nadie ve: nefesh es apetito

Y aquí está la joya lingüística de este mandamiento, la que justifica toda la excavación. La palabra nefesh — traducida rutinariamente como "alma" — tiene en hebreo bíblico un significado corporal anterior y más crudo: garganta, y de ahí, por extensión, apetito.

שַׂמְתָּ שַׁכִּין בְּלֹעֶךָ אִם־בַּעַל נֶפֶשׁ אָתָּה "Pon cuchillo a tu garganta, si eres dado a la gula (baal nefesh)." — Mishlé 23:2

כִּי־הִשְׂבִּיעַ נֶפֶשׁ שׁוֹקֵקָה וְנֶפֶשׁ רְעֵבָה מִלֵּא־טוֹב "Porque Él sacia al alma sedienta y llena de bien al alma hambrienta." — Tehilim 107:9

וְהַכְּלָבִים עַזֵּי־נֶפֶשׁ "Y esos perros, insaciables de nefesh." — Yeshaiahu 56:11

Y el uso más literal de todos, casi violento en su corporeidad:

כִּי בָאוּ מַיִם עַד־נָפֶשׁ "Porque las aguas han entrado hasta la nefesh." — Tehilim 69:2

Las aguas no entran al alma: entran por la garganta. Por eso nefesh viene a significar respiración, vida, apetito, la garganta por donde entra el mundo físico en nosotros.

Entonces releamos el mandamiento con la raíz descubierta: "afligir vuestra nefesh" no es "entristecer vuestro espíritu" — es "afligir vuestro apetito". El Eterno no pide una tristeza abstracta el día diez: pide que el pueblo domestique la garganta, que le diga al apetito que hay algo más importante que él por un día. El ayuno de Yom Kipur no nació en un monasterio: nació en una garganta.

Qué implica el ayuno, según el peshat

El sentido simple de las Escrituras es claro en sus tres componentes:

Primero: abstención total. En el mundo bíblico, un ayuno es abstenerse de comer y beber durante todo el periodo establecido — "Yo y mis doncellas ayunaremos así" (Ester 4:16), con la misma totalidad con la que Ester asumió el riesgo. Por eso el día va "de tarde a tarde" (Vaikrá 23:32): el ayuno completo abarca la noche, de la comida previa al próximo anochecer.

Segundo: clamor. El ayuno bíblico es ruidoso por dentro: "clamad a mí con todo vuestro corazón, con ayuno, con llanto y lamento" (Yoel 2:12). No es un silencio de estómago vacío: es la oración del hombre que ha quitado el ruido de la mesa para escuchar otra cosa.

Tercero — y este es el corazón: arrepentimiento sincero. El mismo Yoel lo cierra con la condición:

וְגַם־עַתָּה נְאֻם־יְהוָה שׁוּבוּ עָדַי בְּכָל־לְבַבְכֶם וּבְצוֹם וּבְבְכִי וּבְמִסְפֵּד "Ahora, pues, dice YHVH: volveos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno, con llanto y lamento. Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos, y volveos a YHVH vuestro Elohim; porque misericordioso y clemente es, tardo para la ira y grande en misericordia." — Yoel 2:12-13

El ayuno sin teshuvá es una dieta con nombre religioso. La Torá pide el estómago vacío para que el corazón tenga espacio — y la tradición lo codificó sin ambigüedad: "Los pecados entre el hombre y Dios, Yom Kipur expía; los pecados entre el hombre y su prójimo, Yom Kipur no expía hasta que él apacigüe a su prójimo" (Mishná, Iomá 8:9). Nadie ayune hacia el cielo lo que no haya reparado hacia la tierra.

El derash: cinco aflicciones y el misterio de los zapatos

El estudio homilético del día enumeró sus disciplinas corporales con precisión. La Mishná (Iomá 8:1), desarrollada en el Talmud (Iomá 73b-76a), cuenta cinco aflicciones que estructuran el einúi nefesh: comer y beber (contados como una sola), lavarse, ungirse, calzarse los zapatos, y las relaciones conyugales. El cuerpo es silenciado por sus cinco canales de placer para que el alma hable. Derash puro: el día entero es una educación de los apetitos.

Dentro de esa lista, ninguna costumbre genera tanta devoción confundida como la de los zapatos de cuero. Vale la pena el examen completo, porque aquí se ve mejor que en ningún otro punto la diferencia entre Torá y costumbre.

El fundamento que invoca la tradición rabínica es Iejezkel 24:17, donde el profeta recibe la orden contraria a la costumbre de duelo:

פְּאֵרְךָ חֲבוֹשׁ עָלֶיךָ וְנַעֲלֶיךָ תָּשִׂים בְּרַגְלֶיךָ "Tu turbante pon sobre tu cabeza y tus sandalias pon en tus pies." — Iejezkel 24:17

El Eterno le ordena a Iejezkel no hacer duelo por su esposa: no cubrirse los labios, no comer el pan de duelo... ni quitarse los zapatos. De aquí se deduce algo valioso y algo peligroso a la vez. Lo valioso: en la antigüedad, descalzarse era una señal de luto. Lo peligroso: extrapolar esa costumbre de luto a Yom Kipur, que no es un día de luto sino de purificación y alegría. El texto de Iejezkel no prohíbe calzarse en ayunos; describe una costumbre funeraria que el profeta, precisamente, debía evitar. Y aun así, la sensibilidad ascética posterior la trasplantó al día de ayuno, especialmente en Yom Kipur y Tishá beAv.

¿Y el Talmud? Iomá 77a menciona la prohibición de "sandalias" entre las aflicciones del día, pero el término es ambiguo y no se limita al cuero. Fue la tradición posterior, influenciada por la estética de la mortificación, la que interpretó que el cuero representa comodidad y lujo y decidió centrarse en el material. Interpretación simbólica, sí; deducción textual, no.

La conclusión halájica, entonces, debe decirse sin anestesia: no existe prohibición concluyente del uso de zapatos de cuero en Yom Kipur como precepto. La práctica de abstenerse de ellos es una costumbre de duelo extrapolada al ayuno, sin fuerza de ley. Usar zapatos de cuero ese día no constituye transgresión: nadie es nikratá meameha — cortado de su pueblo — por un zapato, sino por negarse a afligir la nefesh. La decisión de calzarse o no depende del contexto comunitario, la intención personal y el nivel de observancia de cada uno. Y aquí la Halajá Evolutiva de esta casa señala lo que el texto dice y la costumbre calla: el peshat del día ordena afligir el apetito, no vestir luto. Quien guarda el ayuno con su alma y se calza sus zapatos ha cumplido el mandamiento. Quien descalza el cuero pero ayuna de mala gana, ha guardado una costumbre y perdido el día.

El sod: domar al alma animal para liberar la chispa

Y ahora el nivel secreto, el que solo se ve cuando la garganta ya está en silencio. El texto de la Torá dijo "afligir el apetito"; la tradición mística responde: ¿para qué?

El Tanya (Likutei Amarim, caps. 7-8) enseña que en cada ser humano conviven dos almas en un mismo cuerpo: la nefesh behemit — el alma animal, cuya sede es la sangre y el apetito, el baal nefesh de Mishlé —, y la nefesh elokit, el alma divina, chispa del propio Eterno. Todo el año, la garganta es el campo de batalla: cada bocado que entra alimenta primero al animal. En Yom Kipur la Torá interviene en la batalla con una orden quirúrgica: por un día, el animal no come. Al no recibir alimento, el alma animal queda sumisa, silenciada, y el alma divina gobierna el cuerpo sin oposición. Por eso el ayuno del día diez no es negación del cuerpo: es abdicación del animal. Por eso también la tradición afirma que en este día el adversario no tiene con qué acusar: su abogado — el apetito — está en ayunas.

Y hay un segundo misterio, de la tradición luriana que bebe del Zohar: las chispas de santidad atrapadas en lo físico. Cada alimento contiene chispas divinas que caen con él; cuando uno come con la debida intención y bendición, las chispas son elevadas y reparadas; cuando uno come para el puro placer animal, las arrastra hacia abajo. El ayuno de Yom Kipur opera por el otro extremo del mismo mecanismo: al no bajar el alimento, no bajan las chispas a nutrir al animal; y en el silencio de la garganta, las chispas ya cautivas — el daño hecho durante el año — son liberadas y ascienden de vuelta a su fuente. El ayuno se convierte así en tikkun: reparación no solo de lo que haré mañana, sino de lo que comí ayer en vano.

Por eso el Rav Jaim Friedlander lo escribió en una frase que debería pegarse en la puerta de cada sinagoga:

"A través del ayuno y de la humildad, la persona logra distanciarse de su naturaleza animal — del mundo de lo físico — y acercarse y conectarse con el Santo, bendito sea." — Rav Jaim Friedlander, Siftei Jaim, vol. I, pág. 267

El día diez no pide que nos odiemos el cuerpo: pide que le recordemos quién manda. El apetito es el asno del alma: si le das la rienda, te lleva; si un día al año le tomas la rienda, descubres que el alma sabe caminar sola.

La actitud del ayuno: lo que enseña el texto hebreo de Mateo

Y aquí la tradición guarda una corrección luminosa que la mayoría olvida, conservada en el texto hebreo de Mateo de la fuente de Shem Tov, capítulo 6:

[16] עוֹד אָמַר לָהֶם וְכַאֲשֶׁר תָּצוּמוּ אַל־תִּהְיוּ כַחֲנָפִים הָעֲצֵבִים הַמַּרְאִים עַצְמָם עֲצוּבִים וּמְשַׁנִּים פְּנֵיהֶם לְהַרְאוֹת צוֹמָם לִבְנֵי אָדָם... "Otra vez les dijo: Cuando ayunéis, no seáis como los hipócritas tristes, que muestran a sí mismos afligidos y mudan su rostro para que los hombres vean su ayuno... Mas vosotros, cuando ayunéis, lavad vuestro rostro y ungid vuestra cabeza, para que no muestren a los hombres que ayunáis, sino a vuestro Padre que está en secreto; y vuestro Padre que está en secreto os recompensará." — Mateo 6:16-18 (texto hebreo, Shem Tov)

Tres detalles de este texto, leídos en hebreo, iluminan todo el día.

Primero: la palabra "hipócrita" es janef (חָנֵף) — en su uso bíblico, el que profana lo santo con apariencia. El ayuno mostrado es una profanación del ayuno: convierte la garganta cerrada en vitrina abierta.

Segundo: la recompensa ya la recibieron. "Shévar kiblu sjarám" — "ya recibieron su pago": el aplauso humano es el pago completo de una cuenta que debía pagar el Padre. El ayuno que se exhibe opera en la economía equivocada; el que se esconde opera en la economía del Cielo.

Y tercero — el que conecta con la alegría del día: "ungid vuestra cabeza". Ungir, no despeinar. Lavar el rostro, no ensuciarlo. El ayuno verdadero no se anuncia con cara larga: se viste con dignidad, porque quien ayuna no está de luto por su alma — está de fiesta con ella. Y si alguien pregunta por qué el cuerpo descansa del fasto del día: porque el ayuno purifica, no humilla; porque el que se humilla ante los hombres recibió su pago, pero el que se acerca al Padre en secreto recibirá lo que el día promete.

Y hay una última nota de ese mismo corpus que el estudio del ayuno no puede omitir: "Este género de demonios no sale sino con oración y ayuno" (Mt 17:21). La tradición entendió de siempre que hay resistencias del alma — hábitos, ataduras, rencores endurecidos — que la oración sola no desplaza: la oración las nombra, y el ayuno las desaloja. Por algo el día del perdón se celebra precisamente con la garganta cerrada: porque es el día en que el pueblo entero desaloja de una vez lo que el año entero acumuló.

Entonces, ¿qué días más felices?

Y ahora la paradoja final, la que alimenta toda esta enseñanza. El Talmud pregunta cuáles fueron los días más felices para Israel, y la respuesta no es el Jag ni Purim:

לֹא הָיוּ יָמִים טוֹבִים לְיִשְׂרָאֵל כַּחֲמִשָּׁה עָשָׂר בְּאָב וּכְיוֹם הַכִּפּוּרִים Lo hayu yamim tovim leYisrael kajamishá asar beAv ujeyom hakipurim. "No había días más felices para Israel que el Quince de Av y Yom Kipur." — Talmud Bavli, Taanit 26b

¿Más felices que el Jag de Sukot? ¿Que Purim? ¿Que Pesaj? El Talmud insiste: Yom Kipur sí. Y en Iomá 85b, Rabi Akiva revela por qué:

אַשְׁרֵיכֶם יִשְׂרָאֵל... רָאוּתָכֶם אֲבִיכֶם שֶׁבַּשָּׁמַיִם Ashreijem Yisrael... avijem shebashamáim. "¡Dichoso tú, Israel! ¿Ante quién te purificas, y quién es el que te purifica? ¡Tu Padre que está en los cielos!"

Feliz porque el que purifica no es el ayuno: es el Padre. El ayuno solo abre la puerta de la garganta; quien entra y lava es Él. Ese es el secreto de la alegría del día diez: el pueblo ayuna no para merecer el perdón, sino para estar despierto y vacío cuando el Perdonador pase.

Mañana, cuando sientan la primera punzada del hambre, no la lean como ausencia: léanla como una puerta. Del otro lado hay un Padre que está esperando, y un pueblo entero que lleva dos mil años demostrando que se puede caminar veinticinco horas sin pan... cuando se camina hacia Él.

Que el ayuno les sea ligero, y el sello, definitivo.


Moré Imanuel Ben Efraim Centro de Estudios Hebraicos Bene Israel 19 de septiembre del año 5787 — víspera de Yom Kipur