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Ketuvim · Job
איוב מא
Job · Capítulo 41
26 versículos
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1
הֵן־תֹּחַלְתּ֥וֹ נִכְזָ֑בָה הֲגַ֖ם אֶל־מַרְאָ֣יו יֻטָֽל׃
Hen-tojaltó nijzava hagam el-mar’av yutal
He aquí que la esperanza (de cogerle) es vana; con solo verle uno es derribado.
2
לֹֽא־אַ֭כְזָר כִּ֣י יְעוּרֶ֑נּוּ וּמִ֥י ה֝֗וּא לְפָנַ֥י יִתְיַצָּֽב׃
Lo-ajzar ki yeurenu umí hu lefanái yityatsav
No hay osado que se atreva a provocarlo. ¿Quién es, pues, aquel que se ponga ante Mí (jactándose de su victoria sobre él)?
3
מִ֣י הִ֭קְדִּימַנִי וַאֲשַׁלֵּ֑ם תַּ֖חַת כָּל־הַשָּׁמַ֣יִם לִי־הֽוּא׃
Mi hikdimani va’ashalem tájat kol-hashamáyim li-hu
¿Quién Me ha dado aviso (de esa victoria), para que Yo tenga que recompensarle? ¡(Cuanto existe) debajo de todo el cielo es Mío! (y podré recompensarle).
4
לא־[לֽוֹ־] אַחֲרִ֥ישׁ בַּדָּ֑יו וּדְבַר־גְּ֝בוּר֗וֹת וְחִ֣ין עֶרְכּֽוֹ׃
Lo-ajarish badav udevar-gevurot vejín erkó
No callaré sus miembros, ni lo de sus fuerzas y la gallardía de su estructura.
5
מִֽי־גִ֭לָּה פְּנֵ֣י לְבוּשׁ֑וֹ בְּכֶ֥פֶל רִ֝סְנ֗וֹ מִ֣י יָבֽוֹא׃
Mi-gila penéi levushó bejéfel risnó mi yavó
¿Quién jamás le despojó de su cota de malla? Dentro de los dobleces de sus mandíbulas, ¿quién se meterá?
6
דַּלְתֵ֣י פָ֭נָיו מִ֣י פִתֵּ֑חַ סְבִיב֖וֹת שִׁנָּ֣יו אֵימָֽה׃
Daltéi fanav mi fiteaj sevivot shinav eimá
Las puertas de su rostro ¿quién (las) abrió? En derredor de sus dientes (reina) espanto.
7
גַּ֭אֲוָה אֲפִיקֵ֣י מָֽגִנִּ֑ים סָ֝ג֗וּר חוֹתָ֥ם צָֽר׃
Ga’ava afikéi maginim sagur jotam tsar
(Su) orgullo son sus escudos acanalados; (él está encerrado como bajo sello apretado);
8
אֶחָ֣ד בְּאֶחָ֣ד יִגַּ֑שׁוּ וְ֝ר֗וּחַ לֹא־יָב֥וֹא בֵֽינֵיהֶֽם׃
Ejad be’ejad yigashu veruaj lo-yavó veineihem
uno a otro se acercan tanto, que el aire mismo no pasa entre ellos.
9
אִישׁ־בְּאָחִ֥יהוּ יְדֻבָּ֑קוּ יִ֝תְלַכְּד֗וּ וְלֹ֣א יִתְפָּרָֽדוּ׃
Ish-be’ajihu yedubaku yitlakedú veló yitparadu
Cada uno está pegado a su compañero; se traban entre sí y no se separan.
10
עֲֽ֭טִישֹׁתָיו תָּ֣הֶל א֑וֹר וְ֝עֵינָ֗יו כְּעַפְעַפֵּי־שָֽׁחַר׃
Atishotav táhel or ve’einav ke’af’apei-shájar
Sus estornudos hacen resplandecer una luz, y sus ojos son como los párpados de la aurora.
11
מִ֭פִּיו לַפִּידִ֣ים יַהֲלֹ֑כוּ כִּיד֥וֹדֵי אֵ֝֗שׁ יִתְמַלָּֽטוּ׃
Mipiv lapidim yahaloju kidodei esh yitmalatu
De su boca proceden antorchas, centellas de fuego se escapan.
12
מִ֭נְּחִירָיו יֵצֵ֣א עָשָׁ֑ן כְּד֖וּד נָפ֣וּחַ וְאַגְמֹֽן׃
Minejirav yetsé ashán kedud nafuaj ve’agmón
De sus narices sale humo, como de un caldero hirviente o de cañas (que arden).
13
נַ֭פְשׁוֹ גֶּחָלִ֣ים תְּלַהֵ֑ט וְ֝לַ֗הַב מִפִּ֥יו יֵצֵֽא׃
Nafsho gejalim telahet veláhav mipiv yetsé
Su aliento enciende carbones, y llama sale de su boca.
14
בְּֽ֭צַוָּארוֹ יָלִ֣ין עֹ֑ז וּ֝לְפָנָ֗יו תָּד֥וּץ דְּאָבָֽה׃
Betsavaro yalín oz ulefanav tadúts de’avá
En su cuello reside la fuerza, y delante de él anda saltando el terror.
15
מַפְּלֵ֣י בְשָׂר֣וֹ דָבֵ֑קוּ יָצ֥וּק עָ֝לָ֗יו בַּל־יִמּֽוֹט׃
Mapeléi vesaró daveku yatsuk alav bal-yimot
Las partes colgantes de su carne están endurecidas; firmes en él están; no se pueden mover.
16
לִ֭בּוֹ יָצ֣וּק כְּמוֹ־אָ֑בֶן וְ֝יָצ֗וּק כְּפֶ֣לַח תַּחְתִּֽית׃
Libo yatsuk kemo-aven veyatsuk kefélaj tajtit
Su corazón es duro como una piedra; sí, firme como la muela inferior (de un molino).
17
מִ֭שֵּׂתוֹ יָג֣וּרוּ אֵלִ֑ים מִ֝שְּׁבָרִ֗ים יִתְחַטָּֽאוּ׃
Miseto yaguru elim mishevarim yitjatáu
Cuando se levanta, se espantan los poderosos, y las olas impetuosas retroceden.
18
מַשִּׂיגֵ֣הוּ חֶ֭רֶב בְּלִ֣י תָק֑וּם חֲנִ֖ית מַסָּ֣ע וְשִׁרְיָֽה׃
Masigehu jerev belí takum janit masá veshiryá
Si alguno le acometiere con la espada, no hace efecto; (de nada sirve) la lanza ni el dardo, ni la saeta aguzada.
19
יַחְשֹׁ֣ב לְתֶ֣בֶן בַּרְזֶ֑ל לְעֵ֖ץ רִקָּב֣וֹן נְחוּשָֽׁה׃
Yajshov leteven barzel le’éts rikavón nejushá
Reputa como paja el hierro y como leña podrida el cobre.
20
לֹֽא־יַבְרִיחֶ֥נּוּ בֶן־קָ֑שֶׁת לְ֝קַ֗שׁ נֶהְפְּכוּ־ל֥וֹ אַבְנֵי־קָֽלַע׃
Lo-yavrijenu ven-káshet lekash nehpeju-lo avnei-kala
Ninguna flecha podrá hacerle huir; en pajilla se le tornan las piedras de la honda;
21
כְּ֭קַשׁ נֶחְשְׁב֣וּ תוֹתָ֑ח וְ֝יִשְׂחַ֗ק לְרַ֣עַשׁ כִּידֽוֹן׃
Kekash nejshevú totaj veyisjak lerá’ash kidón
Como pajilla le son reputadas las mazas, y se ríe del silbido del venablo.
22
תַּ֭חְתָּיו חַדּ֣וּדֵי חָ֑רֶשׂ יִרְפַּ֖ד חָר֣וּץ עֲלֵי־טִֽיט׃
Tajtav jadudei jares yirpad jarúts alei-tit
Debajo de él, (lleva) como agudos tiestos de olla: se extiende cual trillo sobre el cieno.
23
יַרְתִּ֣יחַ כַּסִּ֣יר מְצוּלָ֑ה יָ֝֗ם יָשִׂ֥ים כַּמֶּרְקָחָֽה׃
Yartiaj kasir metsulá yam yasim kamerkajá
Hace hervir como olla el abismo: al Nilo lo pone como caldero hirviente.
24
אַ֭חֲרָיו יָאִ֣יר נָתִ֑יב יַחְשֹׁ֖ב תְּה֣וֹם לְשֵׂיבָֽה׃
Ajarav ya’ir nativ yajshov tehom leseivá
Tras sí deja una estela reluciente: se creería que es canoso el abismo.
25
אֵֽין־עַל־עָפָ֥ר מָשְׁל֑וֹ הֶ֝עָשׂ֗וּ לִבְלִי־חָֽת׃
Ein-al-afar moshló he’asú livli-jat
No hay sobre la tierra parejo suyo, (animal) hecho exento de temor.
26
אֵֽת־כָּל־גָּבֹ֥הַּ יִרְאֶ֑ה ה֝֗וּא מֶ֣לֶךְ עַל־כָּל־בְּנֵי־שָֽׁחַץ׃ (ס)
Et-kol-gavoha yir’é hu mélej al-kol-benei-shajats
A cuanto es alto lo mira (con desprecio); es rey de todas las bestias soberbias
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