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Séfer haJinuj · El libro de la educación

Mitzvá 513

La consulta a un baal ov

שֶׁלֹּא לִשְׁאֹל בְּבַעַל אוֹב – שֶׁלֹּא נִשְׁאַל בַּעַל אוֹב שֶׁיּוֹדִיעֵנוּ דָּבָר, וְעַל זֶה נֶאֱמַר (דברים יח י יא) לֹא יִמָּצֵא בְךָ וְגוֹ' וְשֹׁאֵל אוֹב. וְעִנְיַן הַכִּשּׁוּף הַזֶּה הוּא, שֶׁיֵּשׁ בְּנֵי אָדָם שֶׁעוֹשִׂין מְכַשְּׁפוּת שֶׁשְּׁמוֹ פִּיתוֹם, שֶׁהוּא מַעֲלֶה אֶת הַמֵּת מִבֵּין שֶׁחְיוֹ וְשׁוֹמֵעַ הַשּׁוֹאֵל מִן הַמֵּת תְּשׁוּבָה עַל שְׁאֵלוֹתָיו.

Que no se consulte a un baal ov — es decir, que no consultemos a un baal ov para que nos dé a conocer algo. Sobre esto se dijo: «No se hallará en ti... ni quien consulte a un ov» (Devarim 18:10-11). El asunto de esta brujería es que hay personas que practican una hechicería cuyo nombre es pitom: el que la ejerce hace subir al muerto, y este habla de entre sus axilas, de modo que quien consulta oye del muerto la respuesta a sus preguntas.

מִשָּׁרְשֵׁי הַמִּצְוָה. מָה שֶׁכָּתַבְתִּי בְּסָמוּךְ בְּעִנְיְנֵי הַכִּשּׁוּף.

De las raíces del precepto: lo que escribí más arriba, en los asuntos de la brujería.

דִּינֵי הַמִּצְוָה. בְּסִפְרֵי (כאן) וּבְסַנְהֶדְרִין, (סה א), וְשָׁם בְּסַנְהֶדְרִין אָמְרוּ שֶׁהָעוֹשֶׂה כִּשּׁוּף זֶה, הוּא בִּסְקִילָה, וְהַשּׁוֹאֵל בָּהֶם בְּאַזְהָרָה, כְּלוֹמַר בְּחִיּוּב לָאו, וְאֵין בּוֹ מַלְקוּת, לְפִי שֶׁאֵין בּוֹ מַעֲשֶׂה.

Las leyes del precepto se hallan en el Sifrí (aquí) y en Sanhedrín (65a). Y allí, en Sanhedrín, dijeron que quien practica esta brujería es reo de lapidación —skilá—, y que quien los consulta queda bajo advertencia, es decir, bajo la obligación de un precepto negativo, un lav; pero no hay en ello azotes, porque no hay en ello acción.

וְנוֹהֵג אִסּוּר זֶה בְּכָל מָקוֹם וּבְכָל זְמַן, בִּזְכָרִים וּנְקֵבוֹת.

Y rige esta prohibición en todo lugar y en todo tiempo, tanto en varones como en mujeres.