El Talmud (Sotá 20a) declara: "Quien enseña a su hija la Torá, es como si le enseñara liviandad" (o "cosas vanas"). El Shulján Aruj (Iore Deá 246:6) codifica esta opinión: "La mujer no está obligada al estudio de la Torá, y quien enseña a su hija la Torá es como si le enseñara cosas vanas".
Pero ¿cuál era el contexto?
1. El Talmud habla de un contexto específico. Rashi (comentario a Sotá 20a) explica que la "liviandad" se refiere a que la mujer podría usar el conocimiento bíblico para justificar conductas inapropiadas. Esto refleja una visión de su época.
2. La mujer no tenía acceso a la educación formal. En la sociedad talmúdica, las mujeres no estudiaban en las academias. La educación femenina era doméstica y práctica.
¿Qué ha cambiado?
1. La mujer moderna es educada. Hoy las mujeres estudian en universidades, son profesionales y líderes. No hay razón para excluir a la mujer del estudio de la Torá.
2. El propósito del estudio es para todos. La Torá dice "Tú eres testigo" (Deuteronomio 30:19) — la alianza es con todo Israel, hombres y mujeres. La mujer tiene el mismo derecho a conocer la palabra de Dios.
3. Grandes mujeres de la tradición. La Torá misma presenta a mujeres sabias: Miriam, Débora, Juldá (la profetisa), Bruría (la esposa de Rabí Meir). La tradición tiene ejemplos de mujeres que estudiaban y enseñaban.
"La prohibición de enseñar Torá a las mujeres responde a un contexto social que ya no existe. Hoy, la mujer tiene la misma capacidad y el mismo derecho al estudio de la Torá que el hombre.
El principio evolutivo es: la Torá es un legado para todo el pueblo de Israel. La educación no debe ser un privilegio de género, sino un derecho de cada alma que busca a Dios."